Relatos porno por teléfono

Relatos porno por teléfono

telefono-eroticoCada vez somos más los que en este mundo necesitamos una buena dosis de sexo y en el caso de los hombres esta debe ser mayor. Las mujeres, por norma general, tienen las ganas de sexo más apagadas porque no sufren tanto como nosotros cuando nos empalmamos y en ocasiones, sin venir a cuento.

Los relatos porno por teléfono son una buena alternativa para nosotros, podemos hacernos una paja mientras escuchamos una voz dulce y sexy contándonos una historia morbosa. Todos nosotros nos empalmamos con una voz sensual, antes o después, y si te cuenta algo muy cachondo pues te corres.

Los hombres más tímidos terminamos en esta sección de la página y recurrimos a pagar por estos relatos porno por teléfono debido a que no nos sentimos lo suficientemente seguros como para llamar y hablar con una guarra. Preferimos escuchar a la guarra contándonos algo erótico y pajearnos sin que ella lo sepa.

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El precio máximo por minuto de esta llamada es de 91 céntimos de euro si llama desde un teléfono fijo y de 1 euro y 27 céntimos de euro si llama desde un teléfono móvil, impuestos incluidos. Este servicio para adultos reservado a mayores de 18 años está prestado por SOLAIKA SRL. APARTADO DE CORREOS 57204. 28223 MADRID

Una de las mejores cosas que nos pueden pasar al escuchar porno por teléfono, además de corrernos como jamás hubiésemos imaginado, es que puedes hacerlo en cualquier lugar. Puedes estar en el baño escuchando porno mientras tus padres están en el salón de tu casa porque no tienes que hablar, solo escuchar y procurar no gemir para que nadie se dé cuenta.

Imagínate el morbo, tu novia durmiendo, te despiertas a por un vaso de agua en medio de la noche y de repente, estás más caliente que una perra, sabes que tu novia no lo es y decides llamarnos para escuchar un relato porno. Corrida asegurada. Tu única preocupación será no dejar lefa por el suelo o sino alguien pensará que le estás poniendo los cuernos y tampoco queremos joderte hasta ese punto, solo queremos que te corras con algo cachondo de fondo, en silencio ya lo hacías cuando eras un enano.